VII. Hipersensibilidad · Capítulo VII.2

Hipersensibilidad Tipo II y III

Dos formas de hipersensibilidad mediadas por IgG e IgM, no por IgE: en la tipo II el anticuerpo ataca directamente a una célula o estructura del propio organismo; en la tipo III, el daño lo causan complejos antígeno-anticuerpo que quedan atrapados en los tejidos.

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1Mecanismo general de la hipersensibilidad tipo II

En la hipersensibilidad tipo II están implicados anticuerpos IgG o IgM que reconocen antígenos de la superficie celular o de la matriz extracelular. Tras ese reconocimiento se desencadenan distintos mecanismos:

  • Opsonización de células circulantes, promoviendo su fagocitosis.
  • Activación del complemento por vía clásica, generando reclutamiento y activación de fagocitos, con liberación de quimioatractantes que amplifican la llegada de más fagocitos al foco.
  • Activación o inhibición de funciones celulares, cuando el antígeno reconocido es un receptor celular: el anticuerpo puede actuar como agonista o antagonista de ese receptor, generando enfermedad sin inflamación ni lesión tisular directa.

Cuando predominan los dos primeros mecanismos (opsonización, complemento), la activación de neutrófilos y fagocitos mononucleares en el foco pone en marcha mecanismos citotóxicos (dependientes e independientes del oxígeno), generando lesión tisular con compromiso funcional del tejido afectado.

2Anemia hemolítica autoinmune

Se define como el aumento de la destrucción de eritrocitos en presencia de autoanticuerpos, producidos por linfocitos B circulantes en sincronía con linfocitos T cooperadores, dirigidos contra antígenos de los propios glóbulos rojos. El sistema del complemento participa activamente, pudiendo inducir lisis eritrocitaria directa mediante el complejo de ataque a la membrana (capítulo I.3). Los autoanticuerpos también destruyen eritrocitos por citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos, mediada por linfocitos T CD8+ citotóxicos, NK y macrófagos con receptores Fc que reconocen y fagocitan eritrocitos opsonizados por autoanticuerpos y complemento (capítulo IV.3).

TipoIsotipoTemperatura de reacciónMecanismo predominanteFrecuencia
Por anticuerpos calientesIgG37 °CFagocitosis por macrófagos esplénicos, principalmente70-80% de los casos en adultos
Por anticuerpos fríosIgM4 °CHemólisis intravascular mediada por complemento (IgM es muy eficaz activando la vía clásica, capítulo II.1)Minoritaria

3Miastenia grave

La miastenia grave está dada por anticuerpos bloqueantes dirigidos contra un receptor: específicamente una enfermedad de la unión neuromuscular en la que los anticuerpos se unen al receptor del neurotransmisor acetilcolina, impidiendo que este se una a su receptor. El resultado es fatiga y debilidad muscular de grados variables, que puede ser focalizada o generalizada, y en casos severos comprometer la musculatura respiratoria (diafragma).

Es el ejemplo clásico del tercer mecanismo de hipersensibilidad tipo II descrito arriba: el anticuerpo actúa como antagonista del receptor, generando enfermedad funcional (bloqueo de la transmisión neuromuscular) sin inflamación ni lesión tisular directa —a diferencia de la anemia hemolítica autoinmune, donde el daño es citotóxico y destructivo—.

4Hipersensibilidad tipo III: complejos inmunes circulantes

A diferencia de la tipo II, donde el anticuerpo reconoce un antígeno fijo en la superficie de una célula o tejido propio, en la hipersensibilidad tipo III el antígeno es soluble, y el daño lo produce el complejo inmune (CI) formado por el antígeno y el anticuerpo circulando juntos —el mismo tipo de complejo descrito en la curva de precipitación (capítulo II.3)—. Cuando estos complejos se depositan en las paredes vasculares o en tejidos como el glomérulo renal, activan el complemento localmente, generando inflamación y daño tisular en el sitio de depósito, independientemente de dónde se originó el antígeno.

CuadroMecanismo
Enfermedad del sueroComplejos inmunes formados tras la administración de una proteína extraña en gran cantidad (por ejemplo, un antisuero heterólogo); se depositan en vasos sanguíneos de múltiples órganos, generando fiebre, urticaria, artralgias y glomerulonefritis
Reacción de ArthusForma localizada, con inflamación aguda en el sitio de una inyección repetida del mismo antígeno en un individuo ya sensibilizado, por depósito local de complejos inmunes
Glomerulonefritis por complejos inmunesLos complejos circulantes (de muy diverso origen, incluidas infecciones crónicas o enfermedades autoinmunes sistémicas) se filtran y depositan en la membrana basal glomerular, activando el complemento localmente y dañando la función renal

El tamaño del complejo inmune determina en gran medida su patogenicidad: los complejos de tamaño intermedio (formados en un ligero exceso de antígeno, ver la curva de precipitación del capítulo II.3) son los que persisten más tiempo en circulación sin ser eliminados eficazmente por el sistema reticuloendotelial, y por lo tanto los más propensos a depositarse en tejidos y causar daño.

¿Por qué la hipersensibilidad tipo III suele afectar preferentemente riñón, piel y articulaciones? Estos tres sitios comparten una característica hemodinámica: poseen lechos capilares con alta presión de filtración (el glomérulo renal filtra activamente el plasma) o con flujo turbulento en zonas de bifurcación vascular (piel, sinovial articular), condiciones que favorecen que los complejos inmunes circulantes queden atrapados físicamente en la pared vascular o en la membrana basal, en lugar de simplemente pasar de largo en la circulación. Una vez depositados, activan el complemento localmente sin importar dónde se originó el antígeno que los formó — por eso la afectación renal, cutánea y articular es tan característica de las enfermedades por complejos inmunes, incluido el lupus eritematoso sistémico (capítulo VII.3).

5Trampas de examen

TrampaPor qué confundeAclaración
Confundir tipo II y tipo III por ambas estar mediadas por IgG/IgMComparten isotipo de anticuerpo y activación del complementoLa diferencia central es la localización del antígeno: en tipo II está fijo en una célula o tejido propio (el anticuerpo "va" hacia él); en tipo III el antígeno es soluble y forma complejos circulantes que se depositan secundariamente en distintos tejidos, no necesariamente relacionados con el origen del antígeno
Pensar que toda hipersensibilidad tipo II es citotóxica/destructivaEl ejemplo más citado (anemia hemolítica) es citotóxicoLa miastenia grave es tipo II sin destrucción tisular — el anticuerpo bloquea la función de un receptor sin activar complemento ni fagocitosis significativa, generando enfermedad puramente funcional
Creer que los complejos inmunes grandes son los más patogénicosParece intuitivo que "más grande" cause más dañoLos complejos muy grandes (en gran exceso de anticuerpo) se eliminan eficazmente por el sistema reticuloendotelial; son los complejos de tamaño intermedio los que persisten más en circulación y son más propensos a depositarse y causar daño tisular

6Puntos clave

  • Tipo II: IgG/IgM contra antígeno fijo en célula/tejido propio — opsonización, complemento, o bloqueo/activación de receptor (miastenia grave, sin lesión tisular).
  • Anemia hemolítica autoinmune: por anticuerpos calientes (IgG, fagocitosis esplénica, mayoría de casos) o fríos (IgM, hemólisis intravascular por complemento).
  • Tipo III: antígeno soluble, complejos inmunes circulantes que se depositan en vasos/glomérulo/articulaciones, activando complemento localmente — enfermedad del suero, reacción de Arthus, glomerulonefritis.
  • Los complejos de tamaño intermedio son los más patogénicos por persistir más tiempo en circulación.